Academia de Artes Musicales UCT proyecta nuevo año académico y artístico

Bajo la dirección de Fernando Sandoval, este espacio educativo inicia un nuevo ciclo marcado por la apertura de matrículas y sus actividades de extensión musical, fortaleciendo una red colaborativa con comunidades, instituciones, estudiantes, músicas y músicos de la música docta dentro y fuera de la Región.

Marzo marca el inicio del año académico y también uno de los momentos más activos para la Academia de Artes Musicales de la Universidad Católica de Temuco, ya que la institución abrirá su temporada con el tradicional Concierto de Semana Santa, que este 31 de marzo presentará el Réquiem de Mozart, interpretado por el Coro y la Orquesta Sinfónica UCT, bajo la dirección del maestro Eduardo Gajardo Schmidlin. La presentación —que se realizará a las 19:30 horas en la Iglesia Catedral de Temuco— contará además con la participación de los solistas Andrea Barría (soprano), Angélica Rivas (mezzosoprano), Nicolás Menich (tenor) y Matías Moncada (bajo barítono), en una puesta en escena que cada año convoca a la comunidad en torno a la música sacra.

En paralelo a su Programa de Extensión Musical, inicia en este mes un nuevo proceso de admisión, abriendo sus inscripciones para niñas, niños y jóvenes interesados en formarse en distintas disciplinas musicales. Esta etapa marca el comienzo de un nuevo ciclo académico y refuerza el carácter público y formativo del proyecto, que articula la enseñanza musical con la práctica interpretativa y una vocación permanente de vínculo con la comunidad.

Este despliegue artístico y formativo tiene un sustento construido en el tiempo. Antes de consolidarse como referente en la música de tradición escrita, la Academia tuvo como antecedente el Conservatorio de Música, activo entre 2001 y 2012. “Desde ahí se recogió la experiencia de profesores y estudiantes para proyectar un modelo educativo más sólido”, explica Fernando Sandoval, director de la Academia de Artes Musicales.

Concierto de estudiantes (2025),  Aula Magna UCT. I
Concierto de estudiantes (2025), Aula Magna UCT. Imagen, Karina Montes, relacionadora pública de AAM.

En 2013, ese proceso dio origen a la actual Academia de Artes Musicales de la Universidad Católica de Temuco (AAM), cuya propuesta se estructura en cursos anuales certificados que conducen a las y los participantes al Diplomado en Interpretación Musical, adscrito al Sistema de Gestión de Calidad de la Dirección de Educación Continua de la casa de estudios. A ello se suma un trabajo presencial permanente, que considera conciertos, evaluaciones internas y un examen anual ante una comisión de profesores.

Excelencia formativa

 

El equipo docente de la Academia está integrado por músicos y músicas con una sólida trayectoria en la enseñanza instrumental, quienes trabajan con niñas, niños y jóvenes a través de clases personalizadas en diversas disciplinas. A ello se suma un perfil artístico de alto nivel, marcado por docentes que cuentan con premios internacionales en interpretación musical —entre ellos su director, Fernando Sandoval— y que participan regularmente como jurados en concursos de alcance nacional e internacional.

 

Asimismo, varios de los profesores se desempeñan como jefes de fila en sus respectivas orquestas, lo que refuerza su experiencia interpretativa activa y su vínculo permanente con escenarios profesionales. La oferta formativa abarca violín, viola, violonchelo, contrabajo, flauta traversa, piano, canto lírico, percusión, clarinete, saxofón, trombón, trompeta y guitarra, entre otras especialidades.

 

En este sentido, Marcelo Danton, profesor y pianista, vinculado desde hace 7 años, señala: “Una de las cosas que puedo destacar de la Academia es que siempre ha buscado generar un espacio para las personas que estén interesadas en tener estudios formales del instrumento, porque acá las personas ingresan no solamente demostrando el talento y las habilidades a la hora de ingresar, sino que los tienen que ir desarrollando a medida que va pasando el año, en conjunto con la preparación de un programa, un repertorio que al final del año es evaluado”.

 

En el área de piano hemos tenido estudiantes de muy buen nivel, que han desarrollado un proceso de aprendizaje ordenado. Los distintos hitos del trabajo han sido positivos y han marcado tanto a los estudiantes como al equipo docente. Además, existen espacios de audiciones, presentaciones y conciertos abiertos al público, instancias que les permiten adquirir experiencia escénica y un mayor bagaje interpretativo a la hora de tocar”, señala Danton.

Ernesto Niño, profesor y violinista, inició su vínculo con la Academia de Artes Musicales hacia fines de 2019, recomendado por otros violinistas y violonchelistas. Su primera gran actividad fue la Escuela de Verano 2020, donde convocó a más de sesenta estudiantes. Tras seis años impartiendo clases en la AAM, destaca el prestigio de la institución y el respaldo universitario que la sostiene. “Sumado al hecho de que todos los estudiantes de instrumento reciben formación en armonía y teoría musical, lo que permite una formación muy completa”, releva.

Desde entonces, su colaboración se consolidó al integrarse al equipo docente y participar activamente en la programación de conciertos, fortaleciendo redes con otros colegas y establecimientos. “Existe un ambiente magnífico de colaboración, no solo entre profesores, sino también entre estudiantes. Y si lo cruzamos, también entre profesores y estudiantes, no solo de la misma cátedra, sino que hemos tenido estudiantes de piano que acompañan instrumentos de cuerda, violín, violonchelo. Han sido muchas instancias colaborativas que enriquecen la comunidad musical dentro de la Academia”, relata el violinista.

Master Class de violín, profesor Dorian Lamotte (2025)
Master Class de violín, profesor Dorian Lamotte (2025) Imagen, Mabel Poblete, periodista de Extensión Académica y Cultural UCT

“Creo que este espacio ocupa hoy un sitial importante dentro de la región”, reflexiona Niño, aludiendo al trabajo desarrollado a lo largo de estos años como parte del equipo docente, periodo en el que la circulación de profesores por distintos espacios formativos permitió ampliar vínculos y generar cruces con estudiantes de otros establecimientos. “Hemos tenido momentos en que se han podido integrar estudiantes de distintos colegios y talleres de música, lo que resulta muy enriquecedor para todos”, señala el profesor, en lo que constituye su cierre de ciclo al interior de la institución.

 

Estudiantes de primer nivel

 

La historia de la Academia de Artes Musicales de la Universidad Católica de Temuco está marcada por jóvenes con trayectorias diversas y resultados destacados. Algunos llegan con un talento sobresaliente, cuyo principal desafío ha sido encauzar esa capacidad para sostener la motivación y el vínculo con la música. Otros, con habilidades iniciales promedio, han alcanzado altos niveles gracias al esfuerzo y la disciplina. En ambos casos, el proceso formativo se ve fortalecido por un ecosistema musical que acompaña con salas de ensayo, préstamo de instrumentos, organización y asistencia a conciertos, participación en clases magistrales y espacios de orientación y conversación musical.

 

Para Jorge Guzmán, alumno de quinto año de piano, el acompañamiento docente es un eje central de su proceso formativo. “Mi profesor realiza un seguimiento permanente y muy detallado de cada aspecto del trabajo musical”, señala. Una exigencia que —aunque puede parecer rigurosa— resulta clave para comprender la música en profundidad. “No se trata solo de tocar una pieza porque suene bien o resulte agradable, sino de ir más allá”, explica.

 

A lo largo de su trayectoria, la Academia ha formado a numerosos estudiantes que hoy se desempeñan profesionalmente en la música y que han continuado su formación fuera de Temuco. Entre ellos destaca el trombonista Danilo Contreras, quien prosiguió sus estudios en Singapur, desarrollando una exitosa carrera en el circuito musical de Oriente. También Ignacio Rojas, seleccionado por la Universidad de Concordia, en Minnesota, para estudiar percusión con Robert Palomeque, y Lucas Hermosilla, aceptado en la Escuela Superior de Música de Monterrey, en México. El recorrido formativo incluye también a la pianista Melinka Núñez, reconocida por El Diario Austral como una de los 100 Jóvenes Talentos de La Araucanía.

 

Concierto de piano, profesora Paola Alarcón (2025) Imagen, Mabel Poblete, periodista de Extensión Académica y Cultural UCT

 

Ese mismo nivel de proyección y reconocimiento se refleja en los resultados obtenidos por quienes cursan estudios de piano, quienes por años han alcanzado los primeros lugares en los concursos de la Asociación Latinoamericana de Profesores de Piano (ALAPP). “Distinciones que no solo consolidan trayectorias individuales, sino que además fortalecen el trabajo formativo, generando un impacto positivo y sostenido entre profesores y en la comunidad musical, renovando cada año el impulso por resguardar y perfeccionar el programa de estudio”, apunta Sandoval.

 

Becas Academia de Artes Musicales

Junto con los logros artísticos y las distinciones obtenidas en escenarios y concursos especializados, la Academia ha desarrollado un sistema de apoyo orientado a ampliar el acceso a la formación musical. En esa línea se inscribe la Beca 2026, destinada a personas con aptitudes musicales que no cuentan con los recursos necesarios para cursar estudios artísticos formales, reforzando así el carácter inclusivo de su proyecto educativo.

La convocatoria contempla ocho cupos —cuatro para canto, en modalidad popular o lírica, y cuatro para guitarra clásica— y está dirigida a niñas, niños y jóvenes entre 12 y 24 años. El proceso de postulación se realizará entre el 16 y el 27 de marzo y considera la evaluación de conocimientos musicales mediante audición, junto con antecedentes socioeconómicos y una entrevista vocacional. En el caso de postulantes menores de edad, se suma una entrevista con el apoderado, como parte del acompañamiento integral que caracteriza el modelo formativo de la Academia.

Programación 2026

 

La comunidad local también ha estado presente a través de conciertos con entrada liberada, que acercan la música docta a nuevos públicos. Así lo expresa Fernando Sandoval, “con la Escuela Musical de Verano, buscamos otorgar a la comunidad una instancia accesible a cursos en distintos instrumentos y temáticas musicales, pudiendo algunos estudiantes proyectarse en nuestros cursos anuales”.

 

Concierto Coro Sinfónico UCT, Celebración 66° Aniversario Universidad Católica de Temuco. Imagen, Dircom UCT

 

En cuanto a la programación para este año, el director destaca las actividades del Coro Sinfónico y la Orquesta Sinfónica UCT, ambas agrupaciones desarrollarán durante el año un trabajo conjunto que contempla, en marzo, la interpretación del Concierto de Seman Santa Réquiem de Mozart; en junio, su participación en la ópera La Traviata de Giuseppe Verdi, en una coproducción con el Teatro Municipal y Cimphony, que incluirá charlas musicales en torno a la obra y un “ensayo a la italiana” abierto al público; en septiembre, la realización de una Gala Coral en el marco del aniversario institucional, seguida de conciertos de cámara con integrantes de la Orquesta Sinfónica UCT; y en diciembre, el tradicional Concierto de Navidad, que este año presentará el Oratorio de Navidad de Johann Sebastian Bach.

 

Para 2026, también se contempla la creación de una Orquesta Inter Facultades UCT, concebida como un espacio musical para estudiantes de distintas carreras que practican un instrumento y no cuentan con un plan regular de práctica, permitiéndoles participar en ensayos periódicos, trabajar repertorio en conjunto y presentarse en escenarios universitarios. Finalmente, la programación contempla el desarrollo de conciertos didácticos, instancias abiertas a la comunidad en las que se presenta una selección de instrumentos en escenario y se dialoga con el público sobre su organología, historia, evolución y posibilidades musicales, incorporando espacios de preguntas abiertas, “como una forma de difundir la música de tradición escrita para acortar la brecha con la ciudadanía”, concluye el guitarrista y director.

 

El impacto cultural y formativo de la Academia de Artes Musicales UCT continúa siendo uno de sus principales motores. Más allá de los conciertos y presentaciones públicas, el objetivo está puesto en la formación de nuevas generaciones de músicos y músicas, capaces de comprender la interpretación musical como una disciplina que exige tiempo, rigor y continuidad. Desde La Araucanía, la Academia de Artes Musicales proyecta seguir fortaleciendo un modelo de enseñanza sistemática que valore el territorio, consolide procesos de largo plazo y contribuya a la descentralización de la música docta en el sur del país.

 

 

 

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